Valientes padres

Por:  Miriam Rizcalla de Cornejo

Lo que me encanta de entablar una conversación con las personas es el aprendizaje que de ese momento queda, no importa de qué se hable ni con quién se hable, siempre hay algo interesante que nos enriquece, al menos así lo veo yo.

Hace poco, en reunión con una pareja de amigos, surgió el inevitable tema de los hijos que, como padres, a todos nos atrapa y nos envuelve.  Entre cuento y cuento, sugirieron ver una película, especialmente para los padres, titulada:  Courageous.  Mi esposo, presente en el grupo, enseguida la buscó y grande fue nuestra alegría al encontrarla.  Nuestros amigos tenían razón.  ¡Hay que verla!

Muchas veces un programa o película realmente interesante nos llega cargada Más

¿Cantidad o calidad de tiempo?

¿Qué será mejor para nuestros hijos?

Por:  Miriam Rizcalla de Cornejo

Ambas cosas, por supuesto.  Tan importante es la cantidad como la calidad de tiempo cuando de nuestros hijos se trata, especialmente cuando son pequeños y adolescentes.

Un día a alguien se le ocurrió la genial idea de proferir la repetidísima expresión de:  “Es mejor calidad que cantidad de tiempo”, y de allí corrió todo un mundo de personas a replicarla y hacerse eco de ella, buscando así cómo justificar de algún modo su ausencia y lejanía de los hijos. Más

No es NO!

Por:  Miriam Rizcalla de Cornejo

Este es un término tan difícil de entender y lo podemos ver a lo largo de nuestras vidas.  Cuántas dificultades y tropiezos se evitarían con sólo comprender la importancia de su significado.

El ‘”no” implica límites que al mismo tiempo representan una especie de seguridad y protección.

Cuando se le dice a un niño que no haga esto o lo otro, es vital explicarle el por qué de ese no, y tratar, en lo posible, de que lo comprendan.  Cuando se dice no, por la razón que sea, se debe mantener firmeza, de lo contrario, a muy temprana edad aprenderán que no hay credibilidad en sus advertencias y no respetarán sus decisiones.  En el futuro el riesgo está en que, la desobediencia ante la cual no se tuvo el carácter suficiente, se convierta en rebeldía.

Todo esto es evitable, con dulzura pero sin dejar de ser enérgicos y firmes en su postura, en su palabra, se puede inculcar en los hijos desde pequeños que cuando sus padres hablan es por algo.  Que siempre les quede claro que es por su bien y que lo único que buscan es su bienestar.

No importa si se molestan en el momento, ya les pasará, pero no deje de hablar y comunicarse con el mayor de los afectos con sus hijos.  Siempre lo recordarán.

Que Dios bendiga su familia.

Déjeme saber su opinión y cómo ha sido su experiencia con sus hijos.

Respetando el espacio de nuestros hijos

Por:  Miriam Rizcalla de Cornejo

Respetar el espacio de cada persona, especialmente de aquellas con las cuales vivimos y compartimos bajo un mismo techo, es un detalle sumamente importante a tener en cuenta y los hijos no son la excepción.

En nuestro intento por llevarnos bien con ellos procuremos tener muy presente este aspecto.

Hay momentos en los cuales podemos compartir juntos de buen ánimo, y hay momentos en que justamente los ánimos nos invitan a estar a solas.  Esta necesidad también la sienten nuestros hijos y no significa en modo alguno que no deseen compartir o disfrutar de nuestra presencia.

Cuando son adolescentes, con mayor razón, surgen estos espacios requeridos, incluso más prolongados, pues es la época de amistades, noviazgos, actividades e intereses personales. Más

Música y familia

Por:  Miriam Rizcalla de Cornejo

Se ha puesto a pensar en lo divertido que supone escuchar música junto a sus hijos y al tiempo que comparten esos ritmos y melodías también comparten un momento de unidad familiar?

Muchas veces pensamos cómo llegar a nuestros hijos y disfrutar un rato con ellos, cómo hablar de un tema en particular, y no nos damos cuenta que justo la letra de una canción hermosa, que a todos gusta, propicia esa oportunidad para tratar el tema que no sabemos cómo plantear.

Aprovechar esos momentos pueden tener resultados realmente beneficiosos, sin entrar en discusiones feas.  De manera amena y divertida, pero seria al mismo tiempo, con cierto carácter didáctico, aportamos una guía y orientación a nuestros hijos sin que ellos apenas se den cuenta.

No descartemos el valor que la música, dulce y alegremente, tiene para aportar a nuestro bienestar, sin mucho esfuerzo podemos capitalizarla a nuestro favor y qué mejor que incrementando la buena comunicación y camaradería con nuestros hijos.  Al final la gran beneficiada es la familia.

Dicen que donde hay música hay amor y donde hay amor está Dios, y yo agrego que si Dios está presente en nuestras vidas, todo marchará bien y cada vez mejor.

Así es que lejos de pedirle a sus hijos que quiten la música que están escuchando, únase a ellos y tararee y, de ser posible, bailotee al ritmo de la melodía aunque no sepa bailar muy bien y hágalos reir, cuando hacemos eso, ellos nos aman y hasta nos asocian con esos temas lo cual es bueno, pues estamos en sus pensamientos siempre.  Música y familia, una combinación genial.

Si usted ha tenido alguna experiencia positiva con sus hijos, gracias a la música, compártala en este espacio para inspirar a otros padres para hacer algo similar.  Hágame saber qué opina a través de un comentario.

Bendiciones siempre.

No discuta con sus hijos

Por:  Miriam Rizcalla de Cornejo

Cada persona es un mundo y -cuando de hablar se trata- no siempre podemos estar de acuerdo con todos, pues todos tenemos nuestros propios puntos de vista.  Sin embargo, cuando hablar o discutir tiene que ver con nuestros hijos, el caso toma un giro muy especial.

Ciertamente, cuando surge una discusión entre padres e hijos es fácil sentir que los problemas se agigantan, especialmente cuando esas discusiones suben de tono.

Es muy importante tratar, en lo posible, de evitar llegar a esos extremos.  Hablar sin descalificar, y mucho menos insultar, debe ser el propósito al abordar un tema que pueda estar causando malestar a lo interno de la familia.

Escuchar es un recurso sumamente valioso, tratar de comprender qué es lo que está pasando por la cabeza de nuestros hijos, y dialogar, tratar de llegar a un entendimiento, es un reto al momento de comunicarnos.

Dice el dicho:  Se gana más con miel que con hiel.  El buen trato, sin parecer débiles o fáciles de manipular -que no se confundan las cosas- la capacidad de escuchar y hacerles sentir que sus problemas son importantes para nosotros allanan el camino para salir airosos.

Muchos padres cometen el error de agarrarse en un dime que te diré, creando una escena caótica de la cual ninguno de los dos saldrá satisfecho y menos feliz.  Qué sentido tiene intoxicarse de esta manera cuando haciendo buen uso del respeto, buen trato y comprensión se puede llegar a un fácil o cómodo entendimiento.

Si usted, que me está leyendo en este instante, siente que es su caso, su diario vivir, tómese un momento y reflexione acerca de cómo se maneja o conduce usted cuando estas discusiones sofocantes se dan.  Cómo se siente luego de librar un altercado con sus hijos, cuál es la reacción de ellos durante y después de discutir.

Tome en cuenta lo siguiente:

  • Hable con sus hijos.  No discuta.  No grite, eso no le hará tener la razón y sólo empeorará las cosas.
  • Pídale desde el principio poner todos de su parte para manejar el problema por el cual se está pasando y juntos encontrar una solución.
  • Escuche.  Escuchar es todo un arte que bien vale la pena aprender y perfeccionar.
  • Si el caso es de gran dificultad y siente que definitivamente no lo puede manejar, entonces busque ayuda profesional.  No se ahogue en un vaso de agua.  No olvide que en esta vida todo tiene solución.

Bendiciones siempre.

 

 

Abrace a su hijo hoy

Por:  Miriam Rizcalla de Cornejo

Si todos los padres tuviésemos tan claro la importancia de abrazar a nuestros hijos cada día y, mientras los abrazamos, decirles cuánto los queremos, expresarles lo felices que nos sentimos con ellos, cúantos problemas eludiríamos en el camino.  Nuestras vidas serían menos complejas dentro la complejidad que en sí misma tiene.

El poder de un abrazo es tan grande como indescriptible.  El ser humano desea, ansía, necesita sentirse querido, amado, cúanto más por sus padres.

Es sumamente importante y aunque muchos piensen que se trata de algo insignificante, no lo es.  Luego de la Segunda Guerra Mundial, muchos fueron los niños huérfanos de padre y madre.  A pesar de darles protección, alimentación, cuidados médicos y todo lo necesario para salir adelante, llamaba la atención que muchos de ellos morían, uno, otro y otro.  Al final, se llegó a la conclusión de que los niños estaban muriendo por falta de amor, de cariño, de besos y abrazos…

La demostración de afecto es una necesidad profunda en todo ser humano.  Cada uno podrá buscar frenéticamente el éxito y abundancia en la vida, pero en el fondo a lo que más aspira es a sentirse amado.

La ausencia de ese sentimiento puede marcar de por vida, para siempre, a una persona.  De allí la importancia de no permitirnos a nosotros que vacíos de esa clase existan en nuestros hijos.

Abrace a su hijo hoy, dígale cuánto lo quiere, lo que significa para usted y sin necesidad de hablar tanto, como para corregir un problema en el futuro, estos simplemente no llegarán, y si llegan, serán más fáciles de enfrentar.  Inténtelo.

Bendiciones siempre.

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