Impacto de las mudanzas en los hijos

Por: Miriam Rizcalla de Cornejo

Diversas razones llevan a muchas familias a desplazarse de un lugar a otro. Se estima que para el 2050 casi la mitad de la población mundial vivirá en países o ciudades distintos a su lugar de origen.

Si cambiar de residencia implica una serie de cambios y transformaciones, en ocasiones difíciles de enfrentar para los adultos, cuánto más cuando se tiene, además de un par de maletas al frente, un par de niños al hombro. Acaso éste sea el detalle más sensible al que nos debamos enfrentar. Cómo emprender semejante aventura, y en el proceso, cuidar la estabilidad emocional de nuestros hijos.

Cómo manejar esta situación y cómo les afectará dependerá un poco de la edad que tengan. Cuando son pequeñitos van a todas partes felices, siempre y cuando estén cerca de sus padres, el asunto se complica cuando son adolescentes y empiezan a tener sus propias actividades sociales, sus amistades, ese entorno conocido y familiar, si están felices con la escuela y sus compañeros de clases, si les gusta donde viven, en fin, una serie de elementos e intereses que afloran al instante cuando de mudanzas se trata.

Cuando no hay opción, y hay que mudarse, lo mejor es sentarse y hablar. No imponer. Plantear los pro y los contra, y entre todos razonar acerca de los beneficios que ésta pudiera traer a futuro. La razón más común para una mudanza la encabezará, seguramente, la situación económica familiar. Las razones pueden ser tan variadas como complejas: economía, salud, violencia, seguridad…Cada familia debe exponer sus puntos y como tal tomar una decisión cuidando siempre la salud emocional de sus hijos, especialmente cuando están en proceso de cambios.

Sin lugar a dudas se trata de un tema realmente complejo por la descarga emocional que implica empezar de cero. Dejar atrás lo cotidiano, el techo donde vives, es como dejar una parte de tu vida, de tu historia… Difícilmente alguien pueda sugerir una “receta” para manejar esta decisión a la perfección, en el camino algo se pierde, como también se gana, todo supone un riesgo, todo…al final, lo importante, como siempre, es que los hijos se sientan apoyados y tomados en cuenta, lejos de imponerles una situación hay que involucrarlos en ella, mediante el diálogo y una buena comunicación, y con ello, evitar resentimientos futuros. Que una decisión de esta naturaleza, lejos de dividir a la familia, venga a sumar más y nuevas experiencias, enriquecedoras, y en el trayecto fortalecer aún más la unión familiar y la buena comunicación entre padres e hijos.

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