Cuando nadie quiere escuchar

Por: Miriam Rizcalla de Cornejo

Es el título de una película de la vida real que ví hace muchos años. La trama estaba basada en el tema de la violencia doméstica. Al final, la protagonista de la historia es asesinada a manos de su propio esposo y en presencia de los hijos, dos menores que en un instante quedaron sin sus padres para el resto de sus vidas.

Si tan sólo hubiesen hecho caso a las denuncias presentadas por ella, la víctima, ante las autoridades encargadas de estos casos, aquella tragedia se hubiese podido evitar. Esto es lo que muchas veces ocurre cuando nadie quiere escuchar.

Muchos de los temas llevados al cine están más cerca de nuestras vidas de lo que suponemos. A lo interno, en la familia, suele suceder que algún miembro está pasando por una situación difícil de sobrellevar y se comete el error de ignorar aquellas señales de alarma.

Estas señales, en el caso de los hijos, especialmente los niños y adolescentes, nunca deben tomarse a menos y pensar que simplemente son cosas de chiquillos. Es posible que para los demás estos problemas sean tonterías, pero quien los padece está en su derecho de sentir y considerar que se trata de algo serio.

Como padres no debemos caer en el error de mirar hacia otro lado cuando sabemos o intuímos que algo está pasando. No todo el mundo tiene la capacidad de lidiar con sus emociones y conflictos internos con entereza, fuerza y madurez. Muchas veces una persona puede sentir que se hunde en medio de la obscuridad y de la nada, cayendo en profundos estados depresivos, sin tener quién le escuche y le oriente, y tristemente esto suele ocurrir en el plano familiar. Es allí cuando los padres, más que nunca, debemos dejar todo a un lado y sentarnos a escuchar a nuestros hijos y hacerles saber y sentir que no están sólos y que para todo hay solución. Es muy importante, en estos casos, escuchar y orientar, NO recriminar y señalar con un dedo acusador, pues esto sólo empeoraría las cosas y no se trata de hundir, sino de rescatar.

De manera que cuando nuestros hijos nos necesiten, hagámosle saber que cuentan con nosotros. Evitemos que ocurran tragedias sin sentido que lo único que requería era un poquito más de atención, muchas familias atraviesan verdaderos dramas, situaciones familiares insostenibles cuya solución es alcanzable, pero muy difícil…cuando nadie quiere escuchar…

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